martes, 29 de octubre de 2019

Casas económicas para obreros en la calle de la Caridad

Leemos en la Ilustración Española y Americana del 22 de Marzo de 1883, que es de donde procede la ilustración que vemos más abajo: 

"El día 28 de Abril de 1875, por iniciativa de la Exma. señora Condesa de Espoz y Mina y de la distinguida escritora doña Concepción Arenal, reuniéronse en la casa de Ayuntamiento de Madrid, bajo la presidencia del Sr. Conde de Toreno, entonces alcalde constitucional de la heroica villa, y del Sr. D. José de Olozaga, los fundadores de "La Constructora Benéfica", para constituir oficialmente esta nueva sociedad.


Vista aérea del barrio de Pacífico en 1929. Geoportal del Ayuntamiento de Madrid


Esta sociedad pretendía erigir viviendas higiénicas y económicas, en esta capital, con destino a familias de trabajadores desde una perspectiva de beneficencia que poco se distinguía por aquel entonces de la Caridad. De hecho, a la calle que recibió la primera promoción de viviendas recibió precisamente el nombre de Calle de la Caridad. 


Casas económicas para obreros, Museo de Historia (Inv. 2006/19/67) . Ver en memoriademadrid
Continúa la Ilustración Española y Americana "Aquella fundación ha prosperado inmensamente, como prosperan todas las empresas de la verdadera caridad: hoy se levantan en el barrio del Pacífico, entre la calle de este nombre y la de Granada, las numerosas para trabajadores que ha edificado La Constructora Benéfica, bajo la dirección facultativa de los ilustrados arquitectos Sres, Campuzano y Marcos Bausá...".


Detalle de la ilustración, con las vías del tren que conducen, hoy también, a la estación de Atocha
Con estas construcciones económicas, ubicadas en el extrarradio de la ciudad, en zonas dedicadas a almacenes, cuarteles y zonas de servicios, y por lo tanto con un precio de suelo asequible, se pretendía en palabras de los promotores establecer "la necesaria armonía entre los trabajadores y los propietarios, facilitando a aquellos el medio de adquirir la propiedad del hogar mediante el exacto pago de los alquileres durante algunos años".


Calle de la Caridad, Google Maps
De estas 30 casas erigidas, rodeadas de nuevas viviendas que las sobrepasan con mucho en altura, sólo sobreviven dos en la calle que todavía conserva el nombre que todavía de la iniciativa que las levantó, la calle de la Caridad.


Calle de la Caridad, Google Maps

Ver también un recorrido por el barrio de Pacífico en http://www.escond.es/enelplano

lunes, 30 de septiembre de 2019

El Proyecto de reforma interior de Madrid de 1921

Texto: Fernando Millán Sánchez y Juan Ramón Sanz Villa.

En las décadas de 1910 y 1920 los madrileños debían pensar que sufrían una especie de maldición divina en forma de obra constante y eterna. En esos años convivieron:

Las obras de la Gran Vía, desarrolladas oficialmente desde 1910 con sus parones, acelerones, derribos, desahucios, etc. y que no concluirían hasta después de la Guerra Civil. 

Obras en la Gran Vía -- Biblioteca Histórica, (M 205)

Las obras para la ampliación del Metro de Madrid. Más de lo mismo, sólo que repartido por toda la ciudad, agujereada como un queso gruyere. 

Obras del Metropolitano -- Metro de Madrid (In. 1792)

Las obras en el Ensanche de Madrid, que aunque comenzaron en la década de 1860, no terminaron hasta 1930. 70 años de obras. 

Terraplenado del Paseo de Ronda -- Museo de Historia (Inv. 21633)

Las obras en la Ciudad Lineal que, de hecho, no llegaron ni a terminarse.

Proyecto de la Ciudad Lineal de Arturo Soria -- Biblioteca Histórica (FM 6077)

Por no hablar de las obras producidas por la extensión la las líneas de tranvía por toda la ciudad; los ensanches y alineaciones de fachadas de calles como la de Sevilla, Bailén y demás vías del centro; el adoquinado de la ciudad; las obras de asfaltado, etc. etc.



Asfaltado de la Plaza de Olavide -- Museo de Historia (Inv. 9632)

Vamos, un poco como ahora, aunque tampoco tanto.

En medio de este ir y venir de carretas llenas de escombros y materiales de construcción, el arquitecto D. José Luis Oriol presentó en 1921 un proyecto de reforma de la ciudad que hubiera dejado, en comparación, las obras anteriores como una auténtica nadería. Ver el proyecto, conservado en la Biblioteca Histórica en http://bit.ly/ReformaInterior. Lo que Oriol pretendía era facilitar la comunicación dentro de la ciudad a través de la apertura de una serie de avenidas que hubieran alterado notablemente la fisonomía de la ciudad”.


Portada del Proyecto de reforma interior de Madrid, de José Luis Oriol.
Biblioteca Histórica MB 1905 http://bit.ly/ReformaInterior

Y es que, según la opinión de este urbanista, Madrid era una “ciudad sin calles”, por lo que abogaba por, sin desvirtuar el proyecto de Núñez Granés “...se busquen soluciones más realizables”… por llegar  “… a ser hoy, a ciertas horas, casi imposible el tránsito por el atasco continuo.”.
  


Plano del Proyecto de reforma de José Luis Oriol -- Biblioteca Histórica MB 1905 http://bit.ly/ReformaInterior

Para ello el arquitecto ideó una trama de avenidas que rodeaban la Puerta del Sol y permitían el tránsito norte – sur y este –oeste sin necesidad de circular por la céntrica plaza. De esta manera, se encauzaba el tráfico, aislando la Puerta del Sol, se dotaba “debidamente” al caserío de “viabilidad, luz, higiene y belleza” y se unirían mediante un “enlace viario de categoría” los puntos neurálgicos de la ciudad.

La comunicación norte- sur se articulaba mediante dos viales que unían el norte y el sur evitando la Puerta del Sol.


Detalle del plano del Proyecto de reforma de José Luis Oriol -- Biblioteca Histórica Biblioteca Histórica MB 1905 http://bit.ly/ReformaInterior


El primero partía de la Glorieta de Bilbao y llegaba hasta la Puerta de Toledo convirtiéndose así en el cauce principal que atravesaba además la zona más densa, populosa y extensa de Madrid. Alcanzaba más de 2550 metros de longitud y sin cambios en la dirección de la pendiente, ya que se pretendía salvar la vaguada de la calle Arenal mediante un viaducto o paso elevado. Por ser la principal y la que articularía el futuro Madrid se bautizó como Avenida de Alfonso XIII.

El segundo vial norte-sur unía la misma Glorieta de Bilbao con la Plaza de Lavapiés (renombrada de Goya en el proyecto) y pretendía descargar de circulación a los tramos de Hortaleza y Fuencarral. 


Plano del Proyecto de reforma de José Luis Oriol -- Biblioteca Histórica Biblioteca Histórica MB 1905 http://bit.ly/ReformaInterior

La conexión este–oeste se articulaba también con dos vías principales. La primera arrancaba frente a Palacio, cruzaba la gran vía N-S, continuaba hasta la actual calle Montera, para desembocar en la trasera del edificio de la Unión y el Fenix. La segunda vía este-oeste partía frente a la Basílica de San Francisco el Grande y atravesando la Plaza del Progreso (actual Plaza de Tirso de Molina) enlazaba con la reformada Plaza de Antón Martín hasta llegar al Paseo del Prado, a la altura del Museo y el Jardín Botánico.


Avenida de Alfonso XIII -- Biblioteca Histórica Biblioteca Histórica MB 1905 http://bit.ly/ReformaInterior

Una de las características más reseñables de este proyecto es el diseño de una gran avenida (Avenida de la Villa) que desde el crucero de la Catedral de la Almudena llegaba directamente a la Plaza Mayor. La unión se realizaba mediante una gran plaza (Plaza de la Constitución) frente y bajo la actual Plaza Mayor. Esta hubiera tenido que sacrificar prácticamente la mitad de su caserío y hubiera quedado abierta por un lado. Se hubiera salvado el desnivel de cuatro metros entre la proyectada plaza y la actual calle San Miguel mediante unas escaleras.


La Plaza Mayor en el proyecto de reforma de José Luis Oriol -- Biblioteca Histórica Biblioteca Histórica MB 1905 http://bit.ly/ReformaInterior


Completan el plan de red primordial viaria —las dos vías que arrancando de la Plaza de Oriente conducen—, una al foco de Gran Vía Salaberry y Ancha de San Bernardo; otra a la Plaza Mayor.

Finalmente, otra vía desde la Plaza Mayor a Progreso y Lavapiés a la Plaza de Goya.


La Plaza de Oriente en el proyecto de reforma de José Luis Oriol -- Biblioteca Histórica Biblioteca Histórica MB 1905 http://bit.ly/ReformaInterior
Aunque fue recibido con interés en determinados sectores, poco recorrido tuvo finalmente el proyecto de Oriol. No pasó del papel, por las razones que todos podemos suponer: el enorme impacto sobre la ciudad, el gigantesco presupuesto necesario y el dudoso gusto a la hora de transformar el centro histórico de la ciudad.

jueves, 5 de septiembre de 2019

¿Cuánto sabes sobre la historia de Madrid?


martes, 1 de enero de 2019

El proyecto de reforma de la Puerta del Sol de la Junta Consultiva de Policía Urbana (1854)

Texto: Juan Ramón Sanz Villa

El 12 de agosto de 1852 se publicó en la Gaceta de Madrid, a propuesta del Ministro de la Gobernación Manuel Beltrán de Lis, la creación de la Junta Consultiva de Policía Urbana. Este organismo, dependiente directamente de este ministerio tenía entre sus atribuciones la de la formación del "proyecto general de alineaciones de Madrid y sus afueras", lo cual desencadenó, en palabras de Pedro Navascués "un abierto enfrentamiento con el Ayuntamiento de Madrid" debido al choque de competencias. 

Y los primeros roces entre ambas se empezaron a hacer evidentes en lo referente a la necesidad de ampliar uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad: la Puerta del Sol.


Figura 1. La Puerta del Sol en 1848 (Museo de Historia, Inv. 2469) Ver en memoriademadrid
La Plaza, que era centro de reunión para los madrileños desde hacía siglos, contaba con unas dimensiones muy reducidas que no le permitían asumir el creciente tráfico de la ciudad. El traslado del Ministerio de la Gobernación en 1847 al edificio de Correos vino a agravar el problema y a hacer evidente la necesidad de realizar una actuación sobre ella.

Hasta ese momento el Ayuntamiento había realizado tímidas reformas, como la retirada de la fuente de la Mariblanca en 1838 para aliviar las aglomeraciones y el arreglo y nivelación de su pavimento y la mejora de la red de alcantarillado, en un proyecto que supuso 30.000 reales a las arcas municipales en 1848. 


Figura 2. Edward King Tenison. La Puerta del Sol, 1852 (Gallica)
Además, ese mismo año se instaló una gran farola en el centro de la plaza, que vemos en las figuras 1 y 2. Según leemos en La España del 6 de mayo de 1848, su "altura, magnitud e intensidad de la luz de gas equivalente, sí no estamos mal informados, a la de 40 faroles comunes, decorará e iluminará ventajosamente toda la Puerta del Sol, y servirá de noche para señalar la dirección de los carruajes en aquella peligrosa confluencia de diez calles, las principales de Madrid".

En abril de 1853 se propuso realizar una nueva intervención en la plaza que no se llevó a efecto. No pasaba de ser una nueva alineación de fachadas diseñada por el arquitecto municipal Isidoro Llanos en un plan que abarcaba, no sólo la Puerta del Sol, sino también la calle de Alcalá hasta la puerta del mismo nombre.  


Figura 3. Archivo de Villa (0,69-11-5).

La reforma proyectada por Llanos era muy tímida (línea roja sobrepuesta a la figura 3) y se limitaba a ganar unos metros sobre las fachadas que daban frente a Correos para dar a la plaza un aspecto más regular.

Pronto la Junta Consultiva, presidida por el antiguo ministro de la Gobernación Pedro Gómez de la Serna, empezó a trazar sus propios planes. Entre sus componentes encontramos además a Ramón de Mesonero Romanos, el arquitecto del ministerio Aníbal Álvarez o el propio Lucio del Valle, quien acabaría diseñando el proyecto definitivo de reforma de la plaza en 1859. 

Figura 4. Archivo de Villa (0,69-11-5).
Aníbal Álvarez, miembro de la Junta como quedó dicho, Eugenio de la Cámara y Pedro Miranda, presentaron en septiembre de 1853 otro proyecto que se conoce gracias a un plano conservado en el AGA (plano 228, leg. 9091-4) y cuya traza también se recoge en el proyecto de alineaciones conservado en el Archivo de Villa (0,69-11-5), en la figura 4 con línea azul sobrepuesta.

La dificultad de ampliar la plaza sobre el trazado viario, provocaba, como bien comenta Navascués, fachadas de edificios de muy distinta longitud, lo cual afeaba la plaza (en Lucio del Valle y la solución urbana de la Puerta del Sol). Para evitarlo, Anibal Álvarez dibujó un pequeño arco de círculo desde Montera hasta Preciado con el fin de controlar este mal efecto, lo cual puede servir de modesto precedente de la solución finalmente adoptada por Lucio del Valle.  

Más adelante, el 17 de octubre de 1853, la Junta Consultiva de Policía Urbana presentó otro proyecto bien diferente aunque sin hacer mención de su autoría. Se trata de un proyecto que hasta el momento no se había conseguido identificar, a pesar de la trascendencia que llegó a tener sobre la solución definitiva y sobre el que vamos a intentar arrojar algo de luz. 



Figura 4. Proyecto para la decoración para las nuevas fachadas de la Puerta del Sol. (Archivo de Villa, 0,69-33-4). Ver en memoriademadrid
Lo que en estas líneas se propone es identificar este proyecto de la Junta consultiva con el plano conservado en el Archivo de Villa (0,69-33-4), que hasta ahora no se había relacionado con ningún proyecto conocido. Lo podemos ver en la figura 4 y también, y en alta definición, en escond.es, Gabinete de Humanidades digitales de memoriademadrid http://bit.ly/373DKwN. Se trata de un impresionante alzado de las fachadas de la nueva plaza que incluye el sello de la Junta en su esquina inferior izquierda (figura 5).


Figura 5. Detalle del proyecto para la decoración para las nuevas fachadas de la Puerta del Sol. (Archivo de Villa, 0,69-33-4).
La descripción de este plano coincide plenamente con la expresada por Pedro Gómez de la Serna en el expediente en el documento conservado en el Archivo de Villa (4-265-1) y en los boletines oficiales y la prensa del momento. En él leemos:

"Como la línea recta que forma el lado mayor paralelo a la casa del  Ministerio o de Correo, corta de un modo desagradable y de mal efecto las manzanas interceptadas entre las calles de Preciados, del Carmen y de la Montera, dejando ángulos muy oblicuos y fachadas muy desiguales, se ha ideado para evitar esta fealdad trazar un arco de círculo que las corte con más igualdad tomando un centro convenientemente situado y un radio suficientemente grande para que su curvatura no sea demasiado violenta, y considerar después un polígono casi perfectamente simétrico inscrito en dicho arco y cuyos lados determinen la alineación que ha de darse a las casas que en aquella parte se edifiquen. (...) La parte del polígono inscrita en dicho, arco consta de cuatro lados efectivos y tres huecos o embocaduras de calles, siendo los dos lados extremos de 23,46 metros (83 pies) y los dos del centro de 17,15 metros (615 pies) y sería perfectamente simétrico si fuesen iguales las embocaduras de las tres calles, o a lo menos la de Preciados y la de la Montera".


Toda esta descripción y medidas concuerdan con este alzado de fachadas del Archivo de Villa, tal y como puede comprobarse en las imágenes y aplicando la escala citada en las mismas.



Figura 6. Plano de la antigua y nueva Puerta del Sol, 1854 (Museo de Historia,  Inv. 2479). Ver en memoriademadrid
Además, existen otras representaciones gráficas de este proyecto que, aunque eran conocidas, no habían sido relacionadas con el plano del Archivo de Villa ni con la Junta Consultiva y que Navascués consideraba que eran participantes en “algún concurso oficial" no determinado (Pedro Navascués Palacio. Proyectos del siglo XIX para la reforma urbana de la Puerta del Sol en la revista Villa de Madrid, 25, 1968). Las encontramos en el Museo de Historia en sus inventarios 2479 (figura 6) y 2471 (figura 7). En esta última aparece también la galería de hierro y cristal que cierran el bajo y entresuelo de las nuevas casas. 


Figura 7. Perspectiva de la Puerta del Sol tal cual será, 1854 (Museo de Historia, Inv. 2471). Ver en memoriademadrid

Ambos grabados están dedicados a Luis José Sartorius, conde de San Luis y Ministro de la Gobernación en ese momento, y recogen indudablemente el mismo proyecto que el reflejado en el plano del Archivo de Villa, con la diferencia del monumento dedicado a la reina Isabel II, en este caso representada sobre una alta columna.

Además de estas representaciones del proyecto del Museo de Historia, hemos localizado otros dos planos más modestos en las instituciones culturales del Ayuntamiento de Madrid. El primero de ellos se encuentra en la revista "La Ilustración" del 22 de abril de 1854 (figura 8, Hemeroteca Municipal). Aquí la vemos junto con una pequeña descripción, digitalizada por el proyecto de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura y Deporte.



Figura 8. La Ilustración del 22 de abril de 1854 (Hemeroteca Municipal. Prensa histórica)
También aparece en el libro Memoria sobre las obras de la Puerta del Sol de 1855, conservado en la Biblioteca Histórica. Se trata de una Memoria del proyecto de los constructores Hamal y Manby, obra de Pedro Tomé y Juan de Madrazo para la reforma de la plaza, en el que, intentando ensalzar el proyecto propio, se criticaba el proyecto de la Junta diciendo que su forma "no tenía nombre alguno en la ciencia matemática".


Figura 9. Plano extraído de Memoria sobre las obras de la Puerta del Sol, 1855. (Biblioteca Histórica, MBG 18) Ver en memoriademadrid
Aunque el proyecto no fue aprobado por el Ayuntamiento de Madrid ni por la Real Academia de San Fernando, como malévolamente recordaban Hamal y Manby, sí que contó con las bendiciones del Ministerio de la Gobernación. Por esta razón acabó siendo aprobado por Real Decreto de 15 de febrero de 1854 por Isabel II, y publicado en la Gaceta de Madrid y en el Diario de Avisos de Madrid, junto con su descripción.


Figura 10. Palacio de Oñate, ca. 1900 (Museo de Historia, Inv. 2633) Ver en memoriademadrid
En el Real Decreto del 14 de febrero de 1854 se otorgaba un plazo de diez días para presentar alegaciones, que fueron muy numerosas. Entre ellas figuraba la del Conde de Oñate, que veía cómo la desaparición de la calle de la Duda iba a quitar luz a su residencia en la calle Mayor (figura 10). Como el Gobierno en la Real Orden del 22 de abril no había calificado la obra de “utilidad pública”, los afectados creyeron tener ganada la partida. Pero tras la declaración solemne de dicha utilidad el 23 de abril de ese mismo año, se procedió a continuar con los derribos y proceder a la reforma sin más dilaciones.

El 17 de marzo ya se había deshecho el asfalto situado frente a la iglesia del Buen Suceso, quedando todo aquel espacio con sólo la capa de tierra que servía de base al pavimento. Esto dio pie a la previsión denunciada desde las páginas de La España o el Clamor Público de que ese espacio se iba a transformar en un inmenso lodazal, como así sucedió. El derribo de la iglesia, realizado con cierta lentitud, no se ultimaría hasta la primera semana de abril de 1854.



Figura 11. Edward King Tenison. Detalle de la iglesia del Buen Suceso, 1852. (Gallica)
También se derribó el edificio de la Inclusa (figura 12), entre las calles de Preciados y del Carmen. Se anunció este en prensa en abril de 1854, cuando ya servía únicamente de almacén de gomas, aunque todavía conservaba dos sombrererías, una llevada por José y Franco de Palacio y la segunda Mario Casas, que tuvo que trasladarse al número 22 de la misma Puerta del Sol en 1855.


Figura 12 Fachada de la Inclusa de la Puerta del Sol, 1784 (Archivo de Villa, 1-49-113). Ver expediente de construcción en memoriademadrid
A pesar de lo avanzado de los trabajos de derribo, el proyecto finalmente no se ejecutó, como es notorio, debido entre otros factores al golpe de estado del 28 de junio de 1854 conocido como la Vicalvarada, que fue seguido por una insurrección popular que no se apaciguó hasta un mes después y que dio paso al bienio progresista (1854-1856).

La Puerta del Sol fue uno de los escenarios de las protestas tal y como se aprecia en este cuadro de Eugenio Lucas Velázquez (figura 13), probablemente testigo de los hechos acaecidos en la noche del 17 al 18 de julio de 1854.


Figura 13. Episodio de la Revolución de 1854 en la Puerta del Sol, anterior a 1870 (Museo de Historia, Inv. 6257). Ver en memoriademadrid
Es de noche, con la luna creciente en el cielo; la multitud agitada, con banderas rojas y antorchas; a la derecha, una gran hoguera ilumina la fachada de la Casa de Correos. Al fondo, las ruinas de la ya demolida iglesia del Buen Suceso. La revolución de 1854 tuvo importantes efectos en el proyecto de reforma de la Puerta del Sol ya que conllevó la caída de Sartorius y la suspensión del proyecto.

No se presentaron nuevas propuestas para reformar la plaza hasta junio del año siguiente, y no se hizo absolutamente nada para remediar el espantoso aspecto de la plaza, consecuencia de los derribos de estos edificios y el levantamiento del pavimento, aspecto que conservaría hasta el inicio definitivo de las obras en 1859.



Figura 14. Retrato de Lucio del Valle, ca. 1880 (Museo de Historia, Inv. 1994/8/3). Ver en memoriademadrid
No obstante, la influencia de este proyecto en la solución final a la reforma adoptada en 1859 por Lucio del Valle, como decíamos miembro de la Junta consultiva, es evidente, por lo que no sería descartable que él mismo participara en su elaboración. Aunque entre medias se presentaron, aprobaron y desecharon infinidad de proyectos que muy bien podrían haber cambiado la configuración de uno de los espacios más conocidos de Madrid.

lunes, 12 de noviembre de 2018

El primer semáforo de Madrid (o más bien los seis primeros)

En marzo de 1926 el Ayuntamiento de Madrid adoptó, a través de la propuesta del ingeniero Joaquín Moro un novedoso artilugio que facilitaba el tráfico por la capital, ya de por si congestionada. Consistía en la instalación en una serie de dispositivos con luces de colores que ordenaban la parada o arranque de los vehículos. Los primeros semáforos, aunque entonces no recibieran tal nombre. 

Al hablar de este tema se suele mencionar únicamente al ubicado en la entrada a la calle Conde de Peñalver, actual Gran Vía. Pero nos estamos quedando cortos, ya que lo que se instaló en este lugar fue un entramado de hasta seis señales luminosas diferentes en los lugares estratégicos de las calles afectadas. 


Peatones cruzando la calzada de la Gran Vía en 1916  (Biblioteca Histórica de Madrid. "La GranVía", M 205).

Y es que el de Conde de Peñalver era un cruce especialmente comprometido para la circulación ya que afectaba a los vehículos que circulaban en ambos sentidos por las calles de Alcalá, Gran Vía, Marqués de Valdeiglesias (que no Barquillo) y Caballero de Gracia. Eso, sin contar con los abundantes peatones que cruzaban estas calles sin la debida seguridad. Vemos la enorme afluencia de vehículos en este diagrama publicado en la revista España Automóvil y Aeronáutica de la segunda quincena de abril de 1926.


La Ordenación del tráfico en Madrid. Revista España automóvil y Aeronáutica.
Segunda quincena de abril de 1926 (Hemeroteca Municipal)

Conocemos la organización de este espacio a través de diferentes documentos conservados en las instituciones culturales del Ayuntamiento de Madrid donde hemos podido localizar la imagen de estos dispositivos luminosos.

Museo de Historia, Inv. 1990/9/92 (Detalle de tarjeta postal)

El primero (y segundo ya que se trataba de un semáforo doble) es el que regulaba la entrada y salida por la a la Gran Vía en su cruce con Alcalá. Se ubicaba en la isleta para peatones en medio de la calzada. Su instalación, realizada en una de las farolas de cuatro brazos de la calle, incluía el cuadro de conexiones y sistema eléctrico del entramado que vemos aquí abajo. Según leemos en España Automóvil y Aeronáutica, en caso de avería eléctrica, el sistema podía seguir funcionando a mano.


La Ordenación del tráfico en Madrid. Revista España automóvil y Aeronáutica
Segunda quincena de abril de 1926 (Hemeroteca Municipal)

El tercero, y más bonito, lo vemos en la calle de Alcalá sentido Puerta del Sol, y debía ponerse en rojo para permitir el paso de los coches procedentes de Gran Vía cuando su semáforo se ponía verde. Es un semáforo de diseño horizontal, muy espectacular, con espacio para las tres luces de colores rojo, ámbar y verde, de todo semáforo que se precie.


La Ordenación del tráfico en Madrid. Revista España automóvil y Aeronáutica. Segunda quincena de abril de 1926 (Hemeroteca Municipal)

El cuarto ha aparecido en una postal conservada en el Museo de Historia de Madrid y regulaba el tráfico por la calle de Alcalá dirección Cibeles. Es el marcado con la letra C en el Diagrama y presenta un diseño idéntico al otro semáforo de Alcalá, que por cierto atisbamos también en esta imagen, justo entre las sombras situadas encima del tranvía que circula en la esquina inferior derecha.


Calle de Alcalá e iglesia de san José (Detalle de tarjeta postal del Museo de Historia, Inv. 24638) 

Las otras dos señales no eran semáforos propiamente dichos, sino más bien señales luminosas de prohibido el paso, iluminadas intermitentemente en rojo, que impedían el acceso hacia o desde la Gran Vía por las calles que desembocaban en ella (Marqués de Valdeiglesias y Caballero de Gracia). Son los marcados por las letras D y E y uno de ellos, aparece en esta fotografía del ya reseñado artículo de la Revista España Automóvil y Aeronáutica.


La Ordenación del tráfico en Madrid. Revista España automóvil y Aeronáutica. Segunda quincena de abril de 1926 (Hemeroteca Municipal)

La adopción de esta novedosa forma de regular el paso de carruajes en las calles de Madrid no estuvo exenta de problemas, viéndose obligada la autoridad a regular y explicar su uso a los madrileños a través de un nuevo Reglamento de Tráfico, conservado en la Biblioteca Histórica Municipal.


Reglamento del tráfico (1926, Biblioteca Histórica Municipal, MB 1455)

Este decía así: …”Los conductores de vehículos que desciendan por la Avenida del Conde de Peñalver, solo deben fijar su atención en la farola central, y los que asciendan o desciendan por la calle de Alcalá, cuidaran de observar las luces de los refugios del tranvía de dicha calle. […] Pasado este tiempo se apagan todos los discos y, simultáneamente, se encienden […] los discos rojos, y en el puesto central, los verdes, en cuya forma se interrumpe la circulación en los dos sentidos en la calle de Alcalá restableciéndose en la Avenida del Conde de Peñalver.


Reglamento del tráfico (1926, Biblioteca Histórica Municipal, MB 1455)

Pronto esta iniciativa se extendió a otros cruces del entramado viario de la ciudad, pasando a la historia (o casi) la figura del Guardia Urbano de Madrid fechas en torno a 1930 tal y como leemos en esta postal del Museo de Historia (texto de Pedro de Répide).


El Guardia Urbano (Tarjeta postal del Museo de Historia, Inv. 24660
Texto y documentación: Fernando Millán y Juan Ramón Sanz.




viernes, 14 de septiembre de 2018

Ballenatos madrileños

Esta mañana los medios de comunicación de la ciudad, encabezados por M21 radio se están ocupando del misterioso caso de la ballena que ha aparecido varada junto al Puente de Segovia.


Y no es la primera vez que pasa en Madrid.

Y es que es por todos conocido el sobrenombre por el que somos identificados los madrileños: Gatos. Su uso se remonta, según la leyenda, a la conquista de la villa por parte de Alfonso VI en el siglo XI, cuando los combatientes treparon por las murallas con agilidad felina.

Pero también se nos conocía como Ballenatos, la cría de la Ballena, aunque el término ha quedado en desuso, por no decir completamente olvidado.


 
Y eso que fue un término muy popular en el siglo XVII, tanto que fue usado por Lope de Vega y Cervantes en sus obras para referirse a los habitantes de nuestra ciudad. Curioso apodo para los habitantes de un lugar más alejado del mar casi imposible en España. 


Hemos encontrado dos historias que explican el término.

La primera dice que un tabernero, transportando unos barriles de vino, perdió uno en el Manzanares y fue arrastrado por la corriente. El tabernero lo persiguió por la orilla al grito de “una va llena” aludiendo a su contenido lo cual fue entendido mal por los madrileños que se lanzaron a la pesca del mamífero.
 

La otra es muy similar, y tampoco nos deja en muy buen lugar. Habla de cuando los madrileños confundieron unas alforjas que arrastraba el río con una ballena y que sólo salieron de su error cuando consiguieron interceptarlas en un puente, armados con todo tipo de armas.

No se si los madrileños considerarían oportuno recuperar tal apodo. Ballenatos.