martes, 19 de enero de 2016

La Plaza de España que pudo ser...

 Originalmente Publicado el 2 de Julio de 2013.

Ahora que se encuentra de actualidad la Plaza de España y su proceso de reforma, retrocedemos más de 100 años en el tiempo para observar su primer proyecto de construcción, creado por el arquitecto municipal Jesús Carrasco-Muñoz Encina.


El anuncio del proyecto se realizó formalmente el 10 de septiembre de 1910 cuando los planos, que a continuación vamos a observar, se expusieron en el patio del Ayuntamiento de Madrid para su público conocimiento.


La Plaza, que nacería de los solares resultantes del derribo del antiguo cuartel de San Gil y de la Plaza de San Marcial, tendía forma rectangular con unas dimensiones de 160 metros de anchura y 270 de longitud, unas proporciones prácticamente idénticas a las que tiene en la actualidad.


Estaría rodeada de edificios oficiales en diversos estilos arquitectónicos lo cual daba a la Plaza un aire ecléctico. Se observa de izquierda a derecha, una Estación metropolitana para acceder al ferrocarril del Norte, la Capitanía General de estilo clasicista y un monumento en honor a Cervantes y al Quijote. Esta idea pervivió, pero con otro diseño, gracias a un concurso para su construcción celebrado en 1915 al que también se presentó Jesús Carrasco, de nuevo sin suerte.

 

Después vemos al Gran Hotel España, de aire afrancesado y el edificio de la Presidencia del Consejo de ministros.


A su derecha se dispondrían edificios municipales como el de la Tenencia de Alcaldía, el del distrito de Palacio y las Escuelas municipales, todos ellos en estilo medievalista.

 

Finalmente, Carrasco proyecto la construcción de un gran pórtico modernista que salvara el desnivel con la Calle de Leganitos. Este pórtico tenía tres cuerpos salientes, uno central dedicado al Ejército y a la Marina, y dos laterales compuestos de grandes pilastras que terminaban en unos remates con banderas nacionales.

 

Como complemento a la plaza se diseñó una gran avenida, la de la Reina Victoria, que hubiera unido la plaza con la Estación del Norte atravesando la montaña del Príncipe Pío con un elegante túnel. La avenida terminaba en una plaza circular de la cual partía una rampa de conexión con el nuevo andén de llegadas de la estación.



Aunque el plan tuvo una favorable acogida en la prensa de la época, finalmente se desestimó debido a la escasez de recursos económicos y a la ausencia de voluntad política para ejecutarlo. No hay que olvidar que en ese momento la ciudad se volcaba en las obras de la Gran Vía. No obstante, este proyecto ha pasado a formar parte del "Madrid soñado" conservándose su huella en los depósitos del Archivo de Villa y en las páginas de prensa de la Hemeroteca Municipal.

  

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